quedan ahí...atragantadas. Se vuelven
espina y duelen.
A veces son sentimientos bonitos, aunque
lleven consigo...alguna tristeza.
Otras veces se vuelven rabia o indignación,
al no entender situaciones de este mundo
tan hipócrita.
Al expresarme...siento una liberación
máxima y acto seguido arrepentimiento,
por si causó dolor a otros...lo dicho.
Por ese motivo guardo más...callo más...de
lo que digo.
Por ese motivo llevo conmigo más espinas
que...rosas.
Y así, debe ser.
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